martes, 8 de mayo de 2012

 
 
En un fallo histórico para la jurisprudencia en Internet, un juez de Nueva York determinó que una dirección IP, el código numérico de identificación en la web, no puede servir enteramente como prueba para acusar a una persona por presunta descarga de archivos de forma ilegal.
Hace casi exactamente un año, la Justicia estadounidense hacía historia en torno a las causas iniciadas contra los sitios de Internet de descarga de contenidos (música, series, películas, entre otras cosas): 24.583 personas fueron demandadas por bajar de la web BitTorrent la película “En tierra hostil”. Los récords en este sentido fueron, claramente, superados por esta iniciativa de la empresa productora del film, Voltage Pictures.
En esa ocasión se planteó el hecho de que para buscar a la parte accionada había que rastrear su dirección IP. Esto es el código que identifica a los dispositivos de comunicación, es decir, a las computadoras con acceso a Internet. 
 
En el país de norteamérica, la Justicia protagonizó otro hecho histórico. Es que un juez del Estado de Nueva York declaró que las direcciones de IP no pueden identificar o servir como prueba de que una persona realizó descargas ilegales.

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