lunes, 15 de abril de 2013

Adolescentes en riesgo: El robo de identidad y el acoso crecen en las redes sociales

Con una ley débil e insuficiente, en 2012 se cuadruplicaron las denuncias por delitos informáticos. Por el uso que hacen de Internet, los chicos son los más vulnerables frente a pedófilos y abusadores.

Un chico de 19, en un evento público, encuentra a una chica de 15, que está con un grupo de amigas. Lleva chateando seis meses por Facebook con ella. “Mai”, le grita, contento de haberla encontrado por primera vez. Ella lo mira sin saber quién es ni por qué la llama “Mai”.
El chico trata de que ella lo reconozca: toma su celular y se conecta a Facebook. Le muestra los diálogos que mantuvieron en los últimos tiempos, incluso el de anoche. En el avatar, sobre su foto real, ella se llama “Mai”. Y en el celular del desconocido, en el falso perfil, ve sus fotos, las de sus amigas, sus “asistiré” a distintos eventos, los “me gusta” de sus contactos. Su identidad digital le fue robada. No sólo en Facebook. Esa misma noche, en su casa, se enterará que también tiene un perfil en la red Ask.fm, en el que cualquier usuario puede responder preguntas de otro usuario anónimo. Allí, se entera de que durante varios meses, con su foto real en el avatar y su identidad de “Mai”, mantuvo diálogos sexuales, relató su pérdida de virginidad, habló de novios, de sus gustos personales, de su grupo de amigos, y en los “me gusta” de cada una de sus respuestas aparecían sus contactos de Facebook, compañeros de colegio con sus fotos personales, que el creador de su perfil –el nuevo dueño de su identidad digital– había capturado y reproducido.
La vida personal de la adolescente estaba replicada en dos perfiles –uno en Facebook, otro en Ask.fm– que la chica jamás había creado.
El chico que se le había acercado era uno más de sus “amigos de la red” que ella desconocía.
El “robo de identidad” en la red, además de la transmisión de pornografía infantil, estafas digitales, acosos y hostigamientos, es una de las tendencias del cibercrimen que crece exponencialmente frente al desamparo legal. 
“Esto es el iceberg de lo que viene.
La tecnología y los ataques informáticos van evolucionando, se fortalecen sobre las aplicaciones tecnológicas y luego atacan al factor humano, que es el más débil, y sobre el que más van golpeando”, indica el comisionado Carlos Rojas, jefe del Area de Investigaciones Telemáticas de la Policía Metropolitana.
Cuando su área se habilitó en 2009, las denuncias eran esporádicas. Ahora ya lleva judicializados 450 casos en el primer trimestre de este año. “Los delitos en la red se multiplican por diez”, afirma.
Hoy en día, cada vez es más difícil discernir cuándo un “perfil” de Facebook es real o inventado. Y cuando se roba, o se replica, un “perfil” desde el que se difama u hostiga, las posibilidades de “levantarlo” de la red son escasas o demoran mucho. Además, la usurpación de identidad, si el daño no es malicioso, es una contravención, pero no tiene alcance penal.

Facebook no tiene representación legal en la Argentina. Para que atiendan un reclamo hay que librar un exhorto internacional, via judicial, con intervención de la Cancillería, y luego la justicia de Estados Unidos resolverá si se vulneraron o no las leyes de Estados Unidos, de modo que se justifique ordenarle a Facebook la baja de un perfil falso. El trámite puede llevar más de seis meses. Twitter presenta los mismos obstáculos legales, e incluso la empresa establece que le envíen los requerimientos por fax (sí, por fax) para las denuncias. Para solicitar los diálogos vía messenger del BlackBerry, hay que reclamarlo en Canadá.
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Fuente: www.clarin.com/