jueves, 30 de enero de 2014

Los secretos falsos mejoran la seguridad informática

El encriptado Honey Encryption bombardeará a los atacantes con información falsa que parezca creíble



El investigador independiente y antiguo director científico de la empresa de seguridad informática RSA, Ari Juels, cree que falta algo importante en la criptografía que protege nuestros datos sensibles: el engaño.

"Los señuelos y el engaño son herramientas infrautilizadas en la seguridad informática fundamental", afirma Juels. Junto con el investigador de la Universidad de Wisconsin (EEUU) Thomas Ristenpart, ha desarrollado un nuevo sistema de encriptado con un toque enrevesado. 

Proporciona una capa extra de protección a los datos encriptados, sirviendo datos falsos después de cada intento fallido de introducir una contraseña o la clave de encriptado. Si el atacante acaba acertando, los datos reales andarán perdidos entre un montón de datos falsos.
Este método podría tener importancia dada la frecuencia con que grandes cantidades de datos sensibles caen en manos de criminales. En octubre de 2013, por ejemplo, se extrajeron unos 150 millones de nombres de usuarios y contraseñas de los servidores de Adobe. 

Tras capturar unos datos encriptados, los criminales suelen usar software para intentar adivinar la contraseña o la clave criptográfica que se han usado para protegerlos. En el diseño de los sistemas criptográficos convencionales, es fácil saber cuándo el intento es correcto o no: una clave errónea produce un follón, no un trozo de datos en crudo reconocibles.

El método de Juels y Ristenpart, bautizado como Honey Encription (encriptado miel), hace que a un atacante le resulte más difícil saber si han adivinado la contraseña o clave de encriptado correctamente o no. Cuando se usa la clave incorrecta para desencriptar algo protegido por este  sistema, el software genera una serie de datos falsos que se parecen a los auténticos

Si un atacante usase software para hacer 10.000 intentos de desencriptar un número de tarjeta de crédito, por ejemplo, conseguirían 10.000 números falsos. "Cada desencriptado parecerá plausible", explica Juels. "El atacante no tiene forma de distinguir, a priori, cuál es correcto". Anteriormente Juels había trabajado con Ron Rivest, la "R" de RSA, para desarrollar un sistema llamado Honey Words que protege bases de datos de contraseñas llenándolas también de contraseñas falsas.  



Fuente:  www.technologyreview.es